El Legado Errazu y Fortuny

Laura Franganillo.

Ramón de Errazu, Raimundo de Madrazo. Detalle. 1879. P2614. Museo del Prado

Ramón de Errazu, Raimundo de Madrazo. Detalle. 1879. P2614. Museo del Prado

Dentro de los múltiples legados que se han realizado al Museo Nacional del Prado, como el Pablo Bosch y Barrau o el Fernández Durán y Bernaldo de Quirós se encuentra el realizado por Ramón de Errazu y Rubio de Tejada (San Luis de Potosí, 1840-París, 1904) en 1904.

Se cree que Ramón de Errazu, de ascendencia española, comenzó su afán coleccionista en 1889, aunque su colección proviene de la herencia de su padre en 1868. Este tipo de adquisiciones, tal y como nos recuerda Javier Barón, Jefe del Área de Conservación de Pintura de XIX del mencionado museo, eran rasgo de distinción social[1], en las que pudo influirle tanto su amistad con los Goyena como la que poseía con el pintor Raimundo de Madrazo. El coleccionista José Domingo de Irureta Goyena , gran aficionado a la pintura de Mariano Fortuny y Marsal (1838-1874), el cual le dedicó algún dibujo en su correspondencia epistolar. Errazu, por su parte, reunió un gran número de obras del catalán: “(…)un ‘Moro fumando’, dos cabezas pequeñas, una acuarela y seis dibujos a pluma (…) ‘Jefe árabe’, de 1870, y las acuarelas ‘Un conciertp’, ‘Las máscaras’, ambas de 1866, y ‘La Mariposa’ de 1867(…) . También coleccionó piezas de otros artistas como Martín Rico, Federico de Madrazo y Raimundo de Madrazo. Del primero de los Madrazo, aludirá constantemente a la hora de pedir consejo coleccionista, aparte de a Goyena y a William Hood Stewart[2].

Fortuny en París tuvo la fortuna de poder desarrollarse libremente, a los márgenes de la crítica, con cierto aire exótico. Por ello, Errazu estaba maravillado tanto por la pintura del catalán como la de Meisonnier, artista que frecuentaba el Cercle de l’Union. Le compraba obra directamente, sobre todo temas de asunto granadino y árabes. Por un tiempo, tuvo “La Vicaría” en su invernadero gracias a que se la dejó su amiga Madame de Bassin[3]. Posteriormente esta obra pasó a manos de Raimundo de Madrazo. En dicho invernadero, se reunieron las mejores pinturas del artista de la época, entre ellas algunas traídas expresamente desde Roma como el “Viejo desnudo al sol” o “Marroquíes”. De estudio al natural, serán adquiridas posteriormente por Errazu[4]. Suponen un cambio en el estilo, y en su firma[5].

Firma y Núm. Inv. Nuevas Adquisiciones. Viejo desnudo al sol. Fortuny. 1871. P2612. Fuente. Galería online del Museo Nacional del Prado

Firma y Núm. Inv. Nuevas Adquisiciones. Viejo desnudo al sol. Fortuny. 1871. P2612. Fuente. Galería online del Museo Nacional del Prado

Compra también “La Fantasía sobre Fausto” a Juan Bautista Pujol, y en la venta del Hotel Drouot, a su muerte en 1875, la acuarela de “Menipo”, “Las Malvas Reales”, el “Jardín de la casa de Fortuny en Granada” y el “Desnudo en la playa de Portici” (sin dejar de lado a Raimundo de Madrazo y Martín Rico a los que también adquiere)[6].

Atelier de Fortuny. Oeuvre posthume, objets d'art et de curiosité...1875. Fuente. Gallica. pp. 2-3

Atelier de Fortuny. Oeuvre posthume, objets d’art et de curiosité…1875. Fuente. Gallica. pp. 2-3

La amistad que Fortuny profesaba a Errazu se deja ver en el hecho de que fuera una de las tres personas a las que recurrió la viuda como valor testifical ante el Consulado de España en París, al haber fallecido sin dejar testamento.

Tal era el interés en Fortuny, que si se quería vender una obra suya, se recomendaba que se la ofrecieran a él primero[7], e incluso ayudó en la Exposición Universal de París de 1878, donde se hizo un homenaje al pintor. Se pensó en un montaje expositivo en el que el catalán tuviese un muro propio. Fue un éxito de público, agolpándose delante de las obras para poderlas apreciar con mayor detalle. Tras Stewart, que cedió nueve obras, Errazu prestó seis: “Viejo Desnudo al sol”, “Fantasía sobre Fausto”, “Malvas Reales”, “Marroquíes”, “Idilio” y “Estanque en Granada”. También se expusieron piezas de otros pintores como Rico. La crítica afirmó la primacía de la obra de Fortuny sobre las demás. [8]

Pabellón de España. Exposición Universal de París. 1878. Fuente. WorldArtFairs.

Pabellón de España. Exposición Universal de París. 1878. Fuente. WorldArtFairs.

Errazu llegó a poseer doce pinturas del catalán: las diez del legado y otras dos que deja en herencia a su hermano Luis. Además, tuvo dieciocho aguafuertes, de la segunda tirada antes de la letra (1873-1878), que posee el Museo Nacional de Arte de Cataluña desde 1928 por adquisición.

Pero, ¿por qué dona al Museo Nacional del Prado?

Según el catálogo de dicho Museo referente a la exposición que se realizó en 2005 sobre el legado, un codicilo con fecha del 16 de Mayo de 1896 establecía el legado en veintitrés cuadros (aún no se había incluido “La Modelo Aline Masson” de Raimundo de Madrazo ni “La Perla y la ola” de Paul Baudry que se hará el 18 de agosto de 1901). El 2 de Mayo de 1905 el director del museo José Villegas firma el recibo de los 25 cuadros legados, que pasan a ser propiedad del museo.[9]

Sala Legado Ramón de Errazu en el Museo del Prado. 05813_C_P. Fototeca IPCE. Archivo Moreno

Sala Legado Ramón de Errazu en el Museo del Prado. 05813_C_P. Fototeca IPCE. Archivo Moreno

La sala se instaló a cargo de Luis de Errazu, heredero de Ramón. Se dispuso en un gabinete ochavado forrado con damasco carmesí, al que se colocó en el centro un conjunto escultórico propiedad del Museo que representaba “Las Tres Gracias” y que descansaba sobre un diván (o borne), que conocemos gracias al Archivo Moreno.

Al museo le resultó beneficioso pues no estaba representado Fortuny en aquel tiempo. La amistad que tenía con Raimundo de Madrazo, propició las reuniones con Federico de Madrazo, director del museo en 1892. Pese a la calidad del legado, esta entrega de obras se vio ensombrecida por los del Conde de Valencia Don Juan (500 objetos) y el Marqués de Casa Calvo (piezas prehispánicas) al Museo Arqueológico Nacional.[10]

Como curiosidad, los reversos de las obras de Errazu tienen una pieza de mármol con una inscripción alusiva al legado. Cuando se mandaron poner los marcos de ébano, en la parte trasera se dispusieron tablas de bronce, que a veces llevan el nombre del artista y el título de la obra. En su mayoría son de los doradores Lebrun, establecidos en París. Dichos marcos eran especiales pues para extraer la obra hay que desmontar un compartimento que tiene una llave.[11]

Y os preguntaréis, ¿por qué se instala en el Museo del Prado en vez del Museo de Arte Moderno que ya estaba inaugurado desde 1898? Pues porque el testamento se hizo antes de que se abriera dicho museo.

Espero que os haya servido para conocer algo más uno de los tantos legados que posee el Museo Nacional del Prado.

[1] BARÓN, J. “La afición a la pintura. La Colección Goyena” en Legado Ramón de Errazu. Museo del Prado, 2005. Pág. 39

[2] William Hood Stewart (1820-1897) fue un mecenas y coleccionista de Filadelfia que favoreció a la escuela de Barbizon y a Fortuny. También tiene obra de A, Vollon, F. V. L Roybert, Troyon, E. Zamacois, E. Van Marke, G. Boldini, H. H. Moore, A. Stevens y Martín Rico, entre otros. Hace menos de un mes que el Meadows Museum ha adquirido una buena parte de su colección de dibujos (“William Hood Stewart” en Archives Directory for the History of Collecting in America. The Frick Collection – research.frick.org. 3 de Diciembre de 2014 –)

[3] Op.cit. BARÓN, J. “La afición a la…” pp. 41-42

[4] Ibidem, pág. 42

[5] En la imagen podemos apreciar el número de Inventario de Nuevas Adquisiciones del Museo del Prado.

[6] Íbidem. Pág. 42.

[7] Íbidem. Pág. 45

[8] «Voici d’abord une trentaine de tableaux de Fortuny, un peintre enlevé jeune à l’art et, quoique célèbre, presque inconnu du public français, si ce n’est par les expositions de la maison Goupil. Fortuny est là tout entier, et la foule se presse autour de ces toiles charmantes, éclairées de la chaude lumière de l’Espagne, du Maroc et de l’Orient. On admire, — et pourtant combien l’engouement est moins grand aujourd’hui, combien les copistes inintelligents du jeune maître lui ont fait de tort en accentuant ses défauts, ce qui était bien plus facile que d’imiter ses qualités si grandes! Voici le Retire, la Posada, la Fontaine arabe, les Charmeurs; voici la Répétition de la Comédie qui séduit toujours, mais qu’il ne faut pas examiner de trop près. Que de couleur! Que de lumière! — Quel dommage qu’il y en ait un si grand abus quelquefois! Puis voici quelques petites toiles d’un autre mort, presque un vieux mort déjà, Zamacoïs : le Réfectoire, le Favori du roi, etc.; fous et moines, acteurs inconscients de scènes pittoresques d’un esprit plein de finesse et de bonne humeur. » Texto original de la Exposición Universal de París de 1878 (Pavillion Espagne en World Fairs – www.worldfairs.info – 3 de Diciembre de 2014).

[9] Aparte del que realizó al Prado, al Musée des Arts Decoratifs de París deja un sello de oro con seis piedras grabadas.

[10] Op. cit. . BARÓN, J. “El legado Errazu” pp. 65-66

[11] Íbidem. Pág. 67

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