El otro lado de Rubens

Autorretrato. Rubens. 1623. National Gallery de Australia, Canberra

Peter Paul Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640) es conocido por todos como uno de los grandes pintores de la escuela flamenca. Por suerte, en España se atesora buena parte de su producción artística en nuestra gran pinacoteca por excelencia: el Museo del Prado. Pero, lo que es menos conocido por el gran público, que no es sinónimo de no estudiado, es su faceta como coleccionista.

El artista flamenco, atesoraba gran cantidad de objetos, prefiriendo la calidad sobre la cantidad: numismática, pintura, escultura…No sólo lo hacía por placer sino como forma de prestigio social, económico, artístico, etc.  Rubens, no había adquirido la “virtud” o nobleza desde el nacimiento, pues su familia era de un estamento social bastante bajo.

Sin embargo, la colección de Rubens encaja perfectamente en la historia del coleccionismo. Su muestrario se acercaba más a la de los príncipes renacentistas,  que exponían sus pinturas y  esculturas en sus palacetes. Según el historiador Jeffrey M. Muller (1989),  estas colecciones las pudo ver durante su estancia en Italia en torno a  los años 1600-1608[1]. Su forma de coleccionar, tenía  más que ver con un ideario  subyacente que con el mero prestigio,  exponiendo las obras en su casa y jardín, la Rubenshuis[2], que empezó a construir dos años después de su vuelta a Italia en 1610. Rubens, diseñó la casa, incluyendo una galería de esculturas de corte semicircular, un gran estudio y porche, que fueron concluidos en torno a 1617. La sección escultórica englobaba los ideales grecorromanos de Rubens y la Italia del Renacimiento.

Jacob Harrewijn nar Jacob van Croes, Parties de la maison Hilwere a Anvers, 1692, burijngravure, Rubenshuis, inv.nr. P1114

¿Cómo pudo Rubens llegar tener una colección de más de 1000 obras?  Aparte de ser pintor, fue diplomático y agente de colecciones para distintos personajes de gran calado como el Duque de Mantua. Por ejemplo, aprovechando la adquisición de varias obras para el Duque, compró para sí (según sabemos por Gian Pietro Bellori) el busto del Pseudo-Seneca (cuyo dibujo realizado por el artista se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York); o en 1622  negocia  a través de Peiresc para comprar de las colecciones parisinas  Diana y sus ninfas sorprendidos por Acteón de Tiziano y El Juicio Final de Tintoretto.  Más adelante, comprará obras de Jan Brueghel el Viejo, Veronés, Elsheimer…

Muchas de las piezas que adquiere acabarán en manos del Duque de Buckingham, al que ya en vida vendió buena parte de su colección; Felipe IV, rey de España, acabará comprando en la almoneda unas 29 pinturas a través de intermediarios; el Príncipe de Orange o Peter van Hecke.

Busto de Pseudo-Seneca. Rubens.  1620-1626. MET. DT730

En cuanto a la escultura antigua, es uno de los apartados menos estudiados: dos inventarios nos hablan de la colección que adquiere a Sir Dudley Carleton en 1618: la Fattura di 29 case de verano de 1615, documento relativo a la compra de esculturas de  Sir Dudley, que embarcan hacia Londres, y de ahí a Somerset; y el segundo es A note  of the statuas as they are packed up in the seuerall chestes marked  asi in the Margant de 1617. Otro más  procede del inventario del Duque de Buckingham, de Chelsey House.

Como hemos mencionado anteriormente, Rubens compró muchas obras a artistas contemporáneos: sus propios alumnos, así como otros artistas de la época tanto flamencos, como holandeses y franceses. Este gusto por la pintura flamenca era compartido por el Marqués de Leganés, del que admiraba su colección. Pero no sólo hizo ésto, sino que influyó en otros artistas en su forma de coleccionar, como Jacob Jordaens, Van Dyck o Erasmus Quellinus II.

Rubens es por tanto, una gran caja de sorpresas. Aunque es de todos conocido su labor como diplomático, pintor y marchante, vemos como poseía ese otro lado humanista, del que nos beneficiaremos todos en la gran almoneda de junio de 1642, conducida por Jan Lindemans, que nos otorgará un patrimonio digno de estudio.

[1] “Introduction” en MULLER; J. M. Rubens, the artista as a collector. Princeton University Press. New Jersey, 1989. Pág. 4

[2] Más información en Rubenshuis (www.rubenshuis.be)

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